ES. EN.

Reflexiones sobre la
proyección

Por Silvia Camacho Quesada
21/07/15

Reflexiones sobre la proyección del espacio público o de lo que se habla en medio de picos y palas en comunidad

En algún momento me había tomado el tiempo para reflexionar sobre cómo el espacio responde al ser y cómo entre estos entes se genera una compleja relación entre el entorno y la persona como tal; es decir, cómo se van nutriendo y edificando mutuamente. Me encanta formularme cada vez que puedo: ¿quién construye a quién? Soy una apasionada de la proyección y desarrollo de la persona y el espacio como parte de una relación compleja. Me resulta fascinante pensar en el enamoramiento y sentido de pertenencia de una persona hacia un lugar, hacia un espacio en este amplio universo que lo llega a considerar como su refugio, su vientre, su nido, su hogar, su jardín, su calle, su parque, su comunidad, su ciudad… Soy una topofílica sin remedio, una loca enamorada del concepto de comunidad y trabajo en redes. Soy una fiel creyente en el desarrollo local y en el potencial del crecimiento de la colectividad a través del valor del individuo y del conocimiento común como parte del desarrollo humano.

¿Qué pasaría si cada persona tomara conciencia de su capacidad para proyectarse en ese espacio? ¿Qué pasaría si ese espacio fuera público? ¿Qué pasaría si ese espacio público se tomara como todo un modelo de vida y permitiera ese crecimiento del individuo y del colectivo? ¿Qué pasaría si esa frase sobreanalizada de que “es tan público que no es de nadie y por eso nadie hace nada” ya no existiera porque todos hacen algo por apropiarse de ello y cambiarlo? ¿Qué pasaría si todas esas experiencias fueran tomadas como referentes de la construcción colectiva del conocimiento y del desarrollo humano?

Pues bueno… Las reflexiones en medio de picos y palas, en comunidad, se generaron a partir de todas esas preguntas y cuestionamientos (al menos para nosotros como estudiantes y grupos de trabajo), siendo parte de un curso y ahora como parte de un proyecto de vida. Estoy segura de que alguien ya se lo había preguntado antes, y por algo estábamos haciéndolo nosotros y encontrábamos pistas en todo ese proceso. Ese crecimiento, esa relación con el entorno, ese interés por trascender el ámbito de lo que se supone que debe y puede ser desde nuestra carrera, nos sucedió afuera de la Escuela. Suceden en medio de la vida familiar, sucede en la acera, sucede en el parque de juegos, sucede en la ciudad que muchos consideran como un monstruo devorador y arrasador, sucede en esos microcosmos a los cuales nos referimos como comunidades.

Las iniciativas de trabajar con el espacio y la infraestructura públicos desde, para y con las comunidades es precisamente la línea de pensamiento sobre la cual se construye el fundamento de Semillas, como colectivo promotor de la arquitectura social, de los procesos participativos para el desarrollo local comunitario, de la gestión de proyectos con el fin de impulsar el concepto de hábitat y el fortalecimiento de los vínculos que se generan en esos espacios, especialmente los públicos.

“Ya no se pueden estudiar sistemas separados; los sistemas, desde el momento en que existen, tienen relación con el espacio y esta relación es determinante, dominante. Por ejemplo, ya no se puede estudiar el sistema urbano, o el de transporte separadamente, ya que no son sino aspectos del problema general del espacio.” (Lefebvre, 1974)

El término “espacio público” no es sólo un concepto que se refiere a parque/museo/acera/calle en medio de la ciudad. ¿Por qué el espacio público debería estar sólo al servicio de la ciudad? El espacio público tiene muchas escalas, muchas dimensiones, ámbitos, dominios e intereses. Precisamente, a partir del trabajo e intervención del espacio público en comunidades, de la mano de sus habitantes, es como el espacio público se vuelve una extensión de la actividad colectiva-familiar que nace del hogar: la vivencia en la calle, en la acera y en el parque es una necesidad para formar comunidad. Lo importante de la promoción de la vivencia de los espacios públicos en estas comunidades radica en el vínculo habitante-familia-comunidad.

Un espacio público saludable y habitado por una ciudadanía empoderada es generador de vida y relaciones activas; es un espacio de roce, de agitación, de trato y, porqué no, de conflicto (entiéndase conflicto como punto de encuentro de distintas posturas y vertientes). Del conflicto y del roce surgen los espacios de debate de distintas propuestas, y de la necesidad surgen el ingenio y la innovación. Desde el trabajo participativo/colaborativo surge la mayor fortaleza del grupo: la construcción colectiva del conocimiento a partir de la formulación y gestión de proyectos que entienden las necesidades de los habitantes del lugar y proponen en medio de todas esas estrategias, una forma de hacerles ver sus necesidades y potencialidades como un proceso de construcción y rehabilitación en conjunto con el equipo de trabajo y los mediadores de ese proceso.

“En esta perspectiva es un cierto aspecto del socialismo lo que se presenta al observador: el socialismo se define como gestión colectiva del espacio. Este socialismo, en mi opinión, está esbozándose y esto comienza ya por la gestión social colectiva de las escaseces; hay nuevas cosas escasas: el agua, la luz, el aire y el espacio, que comienza a escasear alrededor de los grandes centros urbanos.” (Lefebvre, 1974)

Otro punto importante que se debe discutir en torno a la intervención del espacio público es quién lo ejerce. ¿El espacio público es tema de lo público-institucional, o puede ser también una búsqueda de cooperación con la empresa privada? ¿Qué sucede cuando en realidad es la inquietud de sus habitantes la que los impulsa a tomar esos espacios como propios y a hacerlos valer como parte de su patrimonio colectivo y como parte de la construcción de su identidad? ¿Cómo es el proceso de trabajo que se realiza a la hora de intervenir/apropiar/resignificar un espacio de la comunidad? ¿Es una intervención con un discurso político de puesta en escena sin participación ciudadana, es un proceso colaborativo nacido desde la comunidad, es un espacio de toma de poder desde el interés y la necesidad del habitante y su potestad como parte de la fuerza colectiva del lugar, o es una intervención que se da con apoyo del sector privado para promover su marca?

“El espacio público expresa la democracia en su dimensión territorial. Es el espacio de uso colectivo. Es el ámbito en el que los ciudadanos pueden (o debieran) sentirse como tales, libres e iguales. Es donde la sociedad se escenifica, se representa a sí misma, se muestra como una colectividad que convive, que muestra su diversidad y sus contradicciones y expresa sus demandas y sus conflictos. Es donde se construye la memoria colectiva y se manifiestan las identidades múltiples y las fusiones en proceso.” (Borja, 1998)

Como mediadores y como enlaces entre los intereses y necesidades de la comunidad, el espacio público es el reflejo de esa vivencia y el espacio de trabajo que nos interesa intervenir. El espacio público, como elemento físico, es el punto de encuentro, es el lugar de la visualización de los rostros que habitan el lugar, es el lugar donde empiezan a efervescer el civismo y los espacios de discusión.

“Pero esta reproducción a través del espacio es cada vez más incierta, porque este espacio está en sí mismo lleno de contradicciones; hay contradicciones del espacio y es por lo que digo entre paréntesis, y a propósito, que la reproducción de las relaciones sociales de producción, asegurada por el espacio y en el espacio, implica, a pesar de todo, un uso perpetuo de la violencia. Espacio abstracto y violencia van juntos.” (Lefebvre, 1974)

Las experiencias para los mediadores de estos procesos de intervención del espacio público y del trabajo de gestión en comunidades, ya sea como formuladores de la propuesta, investigadores, colaboradores en el trabajo en campo o comunicadores e intérpretes de ideas, se enriquecen con la inter-y-trans-disciplinariedad, con la apertura de espacios colaborativos, con la búsqueda de información y capacitación continua, con la premisa de la formación y preparación (no sólo de las familias, sino también de los mediadores), con el intercambio de experiencias y con la búsqueda de oportunidades y facilidades para la divulgación, retroalimentación, la crítica y la discusión. Entendemos que no es un logro sólo del individuo, pero si el individuo está fuerte, sano y seguro, el colectivo se fortalecerá con él, así como su relación con el medio; el espacio público es el lugar en donde se reflejan esa construcción y ese proceso, la vivienda es el lugar en donde inicia esa construcción.

“Los profesionales y en general los intelectuales tienen una especial responsabilidad en la conversión de la crisis en oportunidad de cambio en un sentido democrático. Les corresponde contribuir a desarrollar un pensamiento crítico radical y proponer alternativas posibles y deseables. Lo cual requiere situarse fuera de la lógica de la política institucional (gobiernos gestores, cúpulas partidarias de partidos integrados en el sistema) y de la cultura oficial académica que predomina hoy en las Universidades.” (Lefebvre, 1974)

Actividades como la capacitación de Sincronías Comunitarias, realizada en Colombia (Intercambio de Experiencias Costa Rica-Colombia_Registro Audiovisual), y de la cual participó nuestro Colectivo, permiten ampliar el panorama del presente y futuro del grupo, de los proyectos que hemos trabajado, los procesos y metodologías que se han implementado para casos similares, en las distintas escalas de comunidad, ciudad y espacio público que se pueden abordar. Así mismo, del valor de las políticas estatales, la conciencia política y el discurso utilizado en medio de la planificación de la ciudad y la vida de sus habitantes. Conocer otras ciudades con una perspectiva distinta de la calidad de vida urbana, movilidad, servicios y diseño permite ampliar escenarios y supuestos, así como la motivación para proponer, trabajar y desarrollar propuestas que logren visualizar un espacio público que honre el derecho a la ciudad y el disfrute de la vida urbana. Lo interesante es que, a partir de nuestra experiencia desde la comunidad, esa perspectiva cambia con respecto a la del/la profesional que sólo mira el desarrollo de la ciudad y la apropiación de la ciudad. Insisto en que el espacio público no es inherente a la ciudad solamente, y que parte de lo enriquecedor de nuestro proceso ha sido ser parte de la apropiación del espacio público desde la comunidad, desde la familia, desde el habitante; no sólo en tanto usuario y/o transeúnte, sino también en tanto ser humano más permanente y arraigado en su espacio.

“El arquitecto, ¿cómo se define? Para mí se define como un productor del espacio. (…) No obstante, ahí dentro hay una idea interesante: es que los usuarios no saben hablar, por no tener el vocabulario y, si nadie se encarga de decir lo que los usuarios sienten, ¿quién va a hablar en nombre de los usuarios?” (Lefebvre, 1974)

Experiencias como el acercamiento y el crecimiento profesional en comunidades donde se trabaja el tema del espacio público, derecho a la ciudad, accesibilidad y calidad de vida permiten humanizar nuestro proceso de formación. La trascendencia en los procesos de impulso comunitario permite ver un panorama muy distinto para el desarrollo del país y la región. El país no es solamente la capital y las ciudades; está conformado por múltiples comunidades en busca de oportunidades de desarrollo, con iniciativas locales de gran potencial y con espacios públicos y de interacción comunitaria en donde se gestan el contacto y el trato que dan vida a toda esta red de relaciones humanas y al lugar. Comunidades que, en su conjunto, permiten visualizar un escenario de proyecto nación a partir del impulso del desarrollo local y el respeto por el espacio público, como reflejo y símbolo del poder de una población consciente de su entorno y los deberes y derechos asociados al mismo.

* Estudiante de Arquitectura y Arte en la Universidad de Costa Rica. Integrante del Colectivo Semillas; colabora en la coordinación de planeamiento y dirección técnica de proyectos.

Referencias bibliográficas:
-Lefebvre, H. (1974) “La producción del espacio”.
-Borja, J. (2011) “Espacio público y derecho a la ciudad”. Barcelona.